malos tiempos para fantasmas

En fin, mucho curro y pocas nueces. Palabrería, oigan; un lío tremendo en esto que me da de comer.

La chapa de hoy bien podría llamarse "Cosicas un poco rarunas del nene":

1- He descubierto (hace algo de tiempo, pero cada día me satisfacen más) las aplicaciones portables. Oig. Maravillosas.

Veamos: uno se descarga un programa (o lo adquiere legalmente, que ya ni sé cómo se llama a eso) y se lo instala. A medida que la barrita azul avanza en el proceso de instalación, nuestro amiguete, el inagotable Bindous, se va cuajanado de cientos de mierdecillas que el programa en cuestión va desplegando desde el escritorio hasta la más profunda de las carpetas del System 32. Una comparación para los impropios (como lo es el nene, no crean) sería la siguiente: imagínense que compran un pintalabios (no se me ocurre otra cosa, disculpen), cuya función es claramente pintarse los labios (o dejar mensajes horteras en espejos de películas americanas, vaya) y una mañanica (o nocturnidad) deciden ponerse guapas (sí, lo siento, no puedo pensar mas que en ellas) y utilizar el susodicho artefacto de maquillaje. Imaginen que para usarlo debieran pintarse primero el bazo, luego un riñón, repasar el contorno del estómago, tragarse el ticket e introducírselo en el cerebelo y finalmente arrancarse un diente incompatible con el color del pintabalios.

Pues algo así es lo que hace algún que otro software. Uf, ¿verdad?. En fin, que hay una serie de webes que te facilitan el acceso a bastantes programas que son ejecutados directamente (sin instalación previa) desde (por ejemplo) la ya indispensable memoria USB. En definitiva, que pintan los labios (o los espejos, caramba) y se acabó.

Algunos ejemplos:

http://portableapps.com
http://www.apponkey.com/
http://winpenpack.com/
http://www.tinyapps.org/
http://www.portablefreeware.com/
http://www.no-install.com/
http://www.usbapps.com/

Hay alguna que otra página mas (básicamente dedicada a cosas ciertamente ilegales y por tanto mas interesante que las anteriores), pero merece la pena que, para aquellos pelín mas rarunos y sin inquietudes delictivas, le echen un vistacico a las apuntadas.

2- Todo lo recargable me gusta.

Soy un gadgeto adicto. Sí, así es: móviles (creo que amo el inconsiderablemente caro Nokia N73), cámaras (Mi Panasonic FZ7 es tan bonita...), los mp3 (iPod que estás en mi cielo, metalizado sea tu cuerpo...), las radios programables, la PSP (que no tengo pero que tengo la sensación de que adoraría)... La máxima puede ser: "Todo lo recargable me gusta" (Nota del nene: afortunadamente hay un sinfín de cosas no recargables que también). Recomiendo, dentro de las mil millones de opciones, echar una visual a:

http://www.tuexperto.com/
http://navegante2.elmundo.es/navegante/gadgetoblog.html
http://www.quesabesde.com/

Hay más, pero estas son las que reviso al menos una vez por semana.


De momento se acaba el ataque que me ha dado y ahora les cuento un cuento, que no es recargable ni hace falta USB ni necesita (a fin de cuentas, queridos) poyadas del estilo.

5 comentarios:

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Yo no soy nada legal..., puedes poner alguna dire de las ilegales?, o te podrían meter a la cárcel?

Suena interesante eso de los pintalabios que sólo pintan labios.

Gracias por los links! Un saludo!

jose dijo...

Bueno, yo tenía un maravilloso palito usb con una distribución portable de Firefox ("Firefox Tiny", creo que se llamaba). Pero perdí la distribución, a la vez que el palito, en pleno ataque de alzheimer juvenil (lo dejé en algún sitio y a los cinco minutos lo busqué como un loco). Y créeme, sin tener un usb stick donde meterlas, estas distros no son tan interesantes.

MER dijo...

1. Lo sabía y me aburre muchísimo!!!
2. Creo que siempre has sabido que te gustaba todo lo recargable, que se enchufe o que lleve pilas...
Un beso!!!

Edryas dijo...

A mí lo recargable me da grima. Y más cuando el aparatito te dice "poner en carga" ¿En carga? Por-fa-vor

Blanche dijo...

Y A TI COMO SE TE PUEDE RECARGAR?? PORQUE YO CUANDO ME VACIO SOY IMPOSIBLE!!
BESOS