Españolito

Hemos llevado como un estigma nuestra nacionalidad (y el orgullo de ser lo que somos) dado que siempre (e inmerecidamente) se ha vinculado únicamente con el ideal franquista. Vaya por Dios. Otra vez Franco. Siempre Franco. Estoy hasta lo innombrable del maldito (y muerto) Franco, de la Guerra Civil, de la División Azul, de los rojos, de los azules, de los Caídos y de la madre que parió al sectarismo.

Veamos:

- He nacido en Madrid.
- Mi madre nació en Madrid.
- Mi padre nació en Santander.
- Mi abuela materna nació en Vitoria.
- Mi abuelo materno nació en Gran Canaria.
- Mi abuela materna nació en San Lúcar de Barrameda.
- Mi abuelo paterno nació en Burgos.

Más:

- Mi novia es gaditana.
- Muchos de mis amigos son catalanes, incluso los tengo navarricos, riojanos, culipardos (Ciudad Real), asturianos y ¡madrieños!.
- Veraneo en La Rioja y tenemos la suerte de tener también casa en Cantabria.

Pero aún puedo ir más lejos:

- Me gusta el chorizo de Pamplona e ir de pintxos por Bilbo.
- Rica, rica, la sopa castellana.
- ¿Y la fabada asturiana?, en fin... ni qué decir del caldo gallego o una buena empanada.
- Morcilla de Burgos, ven a mí;... gazpachero soy y al gazpacho adoro.
- Ay, esa paella valenciana...

Etcétera.

ESTOY ORGULLOSO DE SER ESPAÑOL.

Somos cada vez más europeos, más internacionales, más marroquíes, más subsaharianos, más ecuatorianos, más colombianos, más rumanos y croatas, bielorrusos y ucranianos; somos de mas colores, de mas sabores y en definitiva, más mundiales. Y me parece fenomenal, espléndido, lo digo de corazón: es una suerte poder disfrutar de un mundo cada vez con menos barreras, el tener la oportunidad de trabajar en países de diferentes culturas o aquí mismo con compañeros que las traen; visitar lugares, raíces y ambientes, conocer gente.

Ahora, yo soy español. ES-PA-ÑO-LI-TO y de pura cepa. ¿Qué coño pasa porque sea español, me pregunto? Nada. O todo, joder. Y es que encima me permito el lujazo de estar muy orgulloso de serlo.

Puede darse el caso de que alguno se formule la siguiente pregunta: ¿por qué no soy sólo madrileño?, ¿por qué demonios no me da por pedir la independencia de Madrí/Madriz (así pasaría a llamarse, olé, con unas bravas y un bocata calamares; a los toros a las cinco y oye, ricura, un platito de boquerones en vinagre)... ¿por qué? Simplemente porque sería mentira.

Me gusta mi país: un país nacido de cientos de pueblos, de pueblos más antiguos de lo que muchos quieren llegar a acordarse. Un país hospitalario, donde aquel que quiere no se sentirá extrangero. Estoy hasta las pelotas de Ibarretxe, de Carod Rovira, de Anasagasti y de una larguísima lista de etcéteras.

Por hacer un poco de demagogia (muy al uso): Me ocurre lo mismo con el coche, que tiene quince años (en tres más va a poder votar, el pobre), más kilómetros que Forrest Gump y tiene la chapa como el envoltorio de un Sugus. Pero es mío. Y por eso es el mejor coche que existe, porque lo conozco, porque sé por dónde va cuando empieza con sus ruiditos, porque sé cómo traga gasolina, cómo funcionan las luces... y porque es mío. Qué coño voy a hacer el día en el que el capó me diga que quiere "libreasociarse" con el motor o cuando el volante me diga que tiene que pactar conmigo para que pueda conducir el coche.

Hasta los huevos estoy. Y lamentablemente el tema no mejora.

¡¡FELICES DE TODO!!

...2005, Navidades, Año Nuevo... en fin, de todo. He vuelto. Lamentablemente el final de diciembre y el principio de enero son francamente complicados en mi trabajo, así que, como resulta evidente, no he podido postear nada hasta hoy.

A ver si me pongo un poco las pilas...

Besos y abrazos a tod@s

jsf

Cuento de jueves: una Nochevieja

La abuela cogió de nuevo la botella de champán, pero ésta vez se la llevó directamente a los labios. Después de deglutir cinco tragos seguidos, la devolvió a su sitio y sonrió al respetable. La madre, colorada como el culo de un mandril, se quedó paralizada; el padre se tapaba la cara con las manos después de haberse arrancado con un suspiro de oso pardo en celo; el maldito niño pequeño soltó una risita de hiena y le lanzó dos garrapiñadas al perro (desdentado él); el tío se sonrió con el bigote enmayonesado y aprovechó para soltar sendos zarpazos al último trozo de jamón y a una croqueta del plato de su mujer, respectivamente; ésta miraba aprehensiva la escena con franco asco; la novia, pobre, trató de tragarse una rodaja de lomo sin masticar como si de un caramelito de anís se tratase. Él no sabía qué hacer. A parte de querer una muerte rápida y fácil. Supo que un disparo en la sien hubiera sido perfecto.

En el momento en el que la abuela eructó (cuatro segundos de reloj, gutural, con la boca abierta) la novia se atragantó y tuvo (muy a su pesar) que gargajear el baboseado lomo hasta la copa de vino del novio (y pariente de aquel zoo). La abuela, dándole el toque de lo excepcional, repujó el eructo con una tos, tos que provocó un lanzamiento de dentadura postiza olímpico y grandioso, yendo ésta a parar en parábola semi-perfecta al limísimo plato de la tía. Ésta, pudorosa y remilgada ella, se levantó rauda y veloz con los ojos muy abiertos e inyectados en sangre, tapándose la boca con las dos manos y pretendiendo los 5 metros lisos hasta el baño. Tuvo la mala suerte de tropezar con el pobre perro, el cual amasaba las almendras (con aquellas encías ya tiesas) justo a su vera. Al zamparse el golpe contra el suelo (como un leño, ¡¡¡tía vaaaa!!! gritó el niño del Exorcista), el tío (su maridito) se levantó desternillándose de la risa con tal sentido de la oportunidad que no recordaba haberse soltado el botón de los pantalones además del cinturón. El espectáculo fue grotesco: nunca jamás miréis a vuestro tío con los pantalones por las rodillas, los calcetines a media asta y armado con un tanga rojo -que es que era lo único rojo que había por casa-. El niño se carcajeaba mientras la abuela trataba (sin éxito) de morder un trozo de pan previamente adornado con salmón ahumado.

La tía finalmente y desde el suelo no pudo reprimirse y vomitó... aunque muy lamentablemente lo hizo sobre los zapatos del padre. Éste, apuradísimo, intentó levantar a la mujer-tronco del suelo pero se resvaló con (probablemente) un trozo de huevo parcialmente digerido y acabó, con sus 120 Kilos en canal, cayendo encima de su mujer (la piel de ésta ya era de un tono blancuzco temible). Como cabía esperar las trémulas patas de la silla cedieran y ambos dos fueron a dar con sus respectivas posaderas al suelo. El tío miraba la escena asombrado, aún con los pantalones bajados, sin saber qué demonios hacer. La abuela decidió levantarse a ver la televisión, cuyo mando a distancia había sustituido previamente Chucky por el teléfono portátil. Éste, el niño melón (por el inmensísimo tamaño de la cabeza y su ovalado contorno) salió disparado entre gritos hacia la ventana, por donde tuvo la genial idea de ponerse a tirar pedazos de pastel de crema y turrón.

La pareja se miró. Él cogió la mano de ella, se limpió la comisura de los labios, le alcanzó la servilleta y finalmente se levantaron de la mesa. Al recoger los abrigos de su cuarto y volver al comedor, la escena no había mejorado: únicamente el perro sin dientes, que por fin consiguió comer algo caliente y blandito, los restos del percance de la tía.

- Que si eso nos vemos mañana –Fue lo único que pudo articular antes de salir por la puerta.

Al llegar abajo, un tipo negro del tamaño de dos armarios (sin empotrar, de los antiguos) voceaba hacia la ventana del piso de sus padres, cagándose en la madre que trajo al mundo a aquel niño infernal que le había estampado un pastel de crema en el parabrisas del coche.

juank sinclair fantoba

Esto viene de largo. Éste seudónimo vino haciéndose poco a poco:

juank: Así me llamaban algunos amiguetes hace muchos años. La k vino a consecuencia de un grupo de música en el que tocaba, El Akratador (aquellos maravillosos años de anarquía y sueños hechos de caos, mucho corazón y aún más ternura) y acabó por imponerse allá en donde veraneo con Joe, básicamente porque en el mismo grupo somos tres Juanes (de hecho llegamos a ser cuatro).

sinclair: Vino de Demian, un fantástico libro de Herman Hesse que resultó ser para mí un salto inolvidable a un mundo ingeniosamente nuevo: el de la reflexión y el planteamiento. Tendría 13 años cuando lo leí (hace 15... joder) y, francamente, me marcó bastante. Ni mucho menos es el mejor libro de Hesse, pero sí es al que más cariño tengo.

fantoba: Nada más tonto: paseaba por Zaragoza y me encontré con una pastelería que se llamaba (y de hecho se llama) así. Hasta entonces pensaba que juank sinclair se quedaba un poco huérfano y entonces me gustó cómo completaba el nombre: juank sinclair fantoba.

Idioteque - Radiohead

Amo ésta canción

Who's in a bunker?
Who's in a bunker?
Women and children first
And the children first
And the children
I'll laugh until my head comes off
I'll swallow till I burst
Until I burst
Until I

Who's in a bunker?
Who's in a bunker?
I have seen too much
I haven't seen enough
You haven't seen it all
I'll laugh until my head comes off
Women and children first
And children first
And children

Here I'm alive
Everything all of the time
Here I'm alive
Everything all of the time

Ice age coming
Ice age coming
Let me hear both sides
Let me hear both sides
Let me hear both
Ice age coming
Ice age coming
Throw it in the fire
Throw it in the fire
Throw it on the

We're not scaremongering
This is really happening
Happening
We're not scaremongering
This is really happening
Happening
Mobiles skwirking
Mobiles chirping
Take the money and run
Take the money and run
Take the money

Here I'm alive
Everything all of the time
Here I'm alive
Everything all of the time
Here I'm alive
Everything all of the time
Here I'm alive
Everything all of the time

The first of the children

BookCrossing

Me he quedado impresionado. BookCrossing es una comunidad que quiere convertir el mundo en una biblioteca genial.

Sus miembros ponen a disposición (liberan) de otros sus propios libros: los dejan en un banco, en los escalones de la Almudena, en lugares clave, o símplemente los ceden a través de la comunidad creada.

Es una iniciativa que desconocía pero que me parece cojonuda!!

Un par de pelis

- Te doy mis ojos:
Francamente buena. Una perspectiva novedosa y fresca para un tema lamentable y absurdamente tratadísimo en (por ejemplo) las sobremesas de Antena 3 (tanto en programas-debate-basura como en filmes-basura-basadosenhechosreales): el maltrato. Muy bien dirigida y de un gusto exquisito. Los personajes son impresionantes, para mí sobre todo el del hombre.

- Goodbye Lenin:
También muy recomendable. Una escenografía muy tratada y muy linda en su concepción. Quizá algo floja en el argumento para uno de los personajes (el hijo), pero muy tierna. Una Amelie (por la estética y el tratamiento de las imágenes) con un mensaje quizá algo incierto. Me encanta el enfoque que se le da a la Alemania comunista y a muchos de los personajes secundarios.

Gripes invernales

Agg! Llevo enfermo desde el lunes. Disculpen mis lectores (¡¡hasta una Aspirante a Chica Almodovar!!). En fin, he vuelto, como el Ave Flémix, resurgiendo de mis miasmas... Acabo de publicar el cuento de hoy. Pretendiendo ser algo original, me lo he pasado muy bien. Espero que guste!!

Cuento de jueves: Verbo

Desconocía y escuchó. Descreyó, sonrió, ironizó y recibió. Escuchó, preguntó y supo. Inquirió, gritó e interrogó. Repitió, exigió, chilló. Salió y se lanzó. Buscó, corrió y caminó, lloró, sollozó y aulló. Jadeó y huyó. Empujó, voló, arrasó, voceó. Clamó, se arrodilló, pidió. Rezó, mordió, se acongojó, partió y gritó. Rompió y destruyó. Se lastimó, arrastró y martilleó. Persiguió, rogó, investigó y encontró. Sujetó, arrojó, desgarró, y bramó. Atendió y oyó. Enloqueció, amenazó, enseñó, apretó, abofeteó y soltó. Tembló, gimoteó, trastabilló. Señaló y escupió. Sufrió, agonizó y penó. Preguntó y supo. Supo y calló. Se acercó, abrió, saltó, cayó y murió.

Counting bodies like sheeps to the rythim of the war drums

Ésta canción forma parte del último disco de A Perfect Circle, Emotive. Se publicó un día antes de las elecciones en EEUU con intención de evitar la reelección de su actual presidente: George W. Bush. El vídeo es fantástico, muy recomendable, en serio.

La traduzco por estrofas para que sea más comprensible.

Don't fret precious I'm here, step away from the window
Go back to sleep.
Lay your head down child
I won't let the boogeyman come


No te preocupes, mi vida, estoy aquí, apártate de la ventana y vuelve a dormir. Descansa, niño, no dejaré que venga el hombre del saco.

Counting bodies like sheep
To the rhythm of the war drums


Contando cuerpos como ovejas al ritmo de los tambores de la guerra.

Pay no mind to the rabble
Pay no mind to the rabble


No prestes atención a la chusma, no prestes atención a la chusma

Head down, go to sleep
To the rhythm of the war drums


Baja la cabeza y ve a dormir al ritmo de los tambores de la guerra.

Pay no mind what other voices say
They don't care about you, like I do, like I do
Safe from pain and truth and choice and other poison devils,
See, they don't give a fuck about you, like I do.
Just stay with me, safe and ignorant,
Go back to sleep
Go back to sleep


No prestes atención a lo que digan otras voces, no se preocupan por ti como yo lo hago, como yo lo hago. A salvo del dolor, de la verdad, de la opción y de otros demonios venenosos, mira, ellos no dan una mierda por ti, como yo sí hago. Sólo tienes que quedarte conmigo, a salvo e ignorante, vuelve a dormir, vuelve a dormir.

Lay your head down child
I won't let the boogeyman come
Count the bodies like sheep
To the rhythm of the war drums


Reposa la cabeza, hijo, no dejaré al hombre del saco venir, cuenta los cuerpos como ovejas al ritmo de los tambores de la guerra.

Pay no mind to the rabble
Pay no mind to the rabble


No prestes atención a la chusma, no prestes atención a la chusma

Head down, go to sleep to the rhythm of the war drums

Baja la cabeza, ve a dormir al ritmo de los tambores de la guerra.

I'll be the one to protect you from
Your enemies and all your demons


Seré el que te proteja de tus enemigos y de todos tus demonios

I'll be the one to protect you from
A will to survive and a voice of reason


Seré el que te proteja. Una ilusión para sobrevivir y la voz de la razón

I'll be the one to protect you from
Your enemies and your choices son
They're one in the same
I must isolate you
Isolate and save you from yourself


Seré el que te proteja de tus enemigos y de tus propias opciones, hijo; que son una sola; debo aislarte, aislarte y salvarte de ti mismo.

Swayin to the rhythm of the new world order and
Count the bodies like sheep to the rhythm of the war drums


Balancéate al ritmo de un nuevo orden mundial y cuenta los cuerpos como ovejas al ritmo de los tambores de la guerra

The boogeymen are coming
The boogeymen are coming


Los hombres del saco están llegando, los hombres del saco están llegando.

Keep your head down, go to sleep, to the rhythm of the war drums

Mantén la cabeza gacha, ve a dormir, al ritmo de los tambores de la guerra.

Stay with me
Safe and ignorant
Just stay with me
Hold you and protect you from the other ones
The evil ones
Don't love you son,
Go back to sleep


Quédate conmigo, a salvo e ignorante, sólo quédate conmigo, te arroparé y protejeré de los otros, los malos, que no te quieren hijo mío, vuelve a dormir.

Carné

En fin, antes de postear el cuento que toca para hoy (incluso antes de pensar un poco en él), tengo que comunicar al mundo mundial (mis lectores deben de ser cientos de miles... en fin...) que mi novia ha aprobado el práctico (me refiero al carné de conducir).

¡Olé, olé y olé, sus caracoles!

Por cierto: a la primera, que es toda una proeza!!

Lundi

¡¡¡Qué mañana más agradable!! Qué gusto, qué bien, olé, olé y olé...

Antes de empezar un ligero matiz: Estamos de obras en casa. Sí, de obras. Eso significa que tenemos dos servicios fuera de ídem (uno con ducha y otro sin ella) lo que nos deja un baño para los cuatro seres currantes que habitamos la casa (eso no es problema, muchísimas familias tienen un solo cuarto de baño, pero ocurre que lamentablemente no estamos acostumbrados. Oij). Rematando el asuntillo, las habitaciones están completamente descojonadas: el pasillo y la entrada sin techo y la parte superior de las puertas, encima de los marcos, agujereada. Bendito pop-art para una cagalera y emocionante llegada del A/A (Aire Condicionado, que decía una amiga mía) a mi hogar: plástico que lo cubre todo (es un decir), polvo de escayola, cemento, cascotes y poca luz: todo a lo grande. Apéndice: A éste paso los obreros se quedan para montar un belén viviente. Lástima que no traigan regalos. -"Señora, éjto ejtá en quice días como mucho, coño, que se lo digo yo como que me llamo Daniés"- Daniés... te has equivocado.

Lunes.

Me levanto a las 7.00 am, nada fuera de lo particular. Salgo de mi cuarto, realizo un par de saltos mortales y sendas volteretas laterales (pídolas) que me ayudan a esquivar cuatro sacos de cemento y dos de yeso, dos puertas desencajadas, varios plásticos apilados y dos sudaderas sudadas. Con grácil movimiento me llego hasta el cuarto de baño de mis padres (el que sobrevive... por poco tiempo). Me ducho como Dios me da a entender.

Puto lunes.

Lluvia.

Bajo al garaje con intención de coger el coche. Tengo la rueda delantera derecha pinchada. Me cago en todo ser humano viviente. Vuelvo a casa a coger el metrobus y salgo a la calle. Llueve. Fantástico. Ideal. Llego a la parada del bus, pasan dos buses por cuyas ventanas sobresale la gente (me acuerdo un segundo de aquellos terribles trenes que se llevaban a la gente a los campos de concentración) y finalmente logro subirme a uno.

El autobús se desplaza apenas cien metros y muere. Más bien agoniza. Tráfico. Es que los lunes el madrileño no sabe conducir. De hecho no quiere hacerlo, es así de sencillo. Puedo ver por la ventana cómo una anciana de seiscientos años cargada con una bolsa y un paraguas nos adelanta caminando. Compruebo cómo un chaval observa su estela con envidia. Me acuerdo del mío (mi paraguas) que tengo reposando y calentito en la oficina y me cago en mí. Armado de valor solicito al elegante conductor que me deje bajar, si la velocidad no se lo impide. Me espeta un -"haberlo pensao, t'esperas hasta la próxima, chaval"- pero acaba cediendo ante los desmanes de una pareja de mediana edad que empieza a hablarle a gritos de Gallardón (mi héroe particular, todo lo penetra, todo lo horada, todo lo destruye, todo lo multa... Obrasman).

Puto lunes lluvioso.

Dinero.

Llego a la oficina tres cuartos de hora más tarde de lo habitual después de haberme calado y haber pisado una gigantesca mierda que no puede ser de perro (o que siendo de can éste debe de ser de tamaño vaca). Y una compañera que coge el metro me comenta que claro, ocurre que la gente, como se acaba de cobrar, coge el coche. Joder, claro. A primeros la gente tiene pasta para gasolina, la gente tiene pasta para ir de compras, la gente tiene pasta para salir de copas.

Puto lunes lluvioso adinerado.

Dita sea....

Manifiesto Cyberpunk

Hace tiempo, brujuleando por Internet, me encontré este Manifiesto Cyberpunk. He vuelto a leerlo y sigue resultándome francamente curioso.

Os apunto los tres primeros "mandamientos":

I.Cyberpunk

1/ Esos somos nosotros, lo Diferente. Ratas de la tecnología, nadando en el océano de la información. 2/ Estamos cohibidos, pequeños chicos de colegio, sentados en el último pupitre, en la esquina de la clase. 3/ Somos el adolescente que todos consideran extraño.


Por alguna razón me recuerda un poco a aquellos cómics que leía hace años, aquellos en los que aparecían los fantásticos Mutantes: no sé, siempre me parecieron personajes muy interesantes, no por el hecho de tener poderes suprahumanos, sino más bien por lo huidizos, lo escondidos.

Confesaré que hay párrafos del Manifiesto con los que me identifico. A la vejez, viruelas.

Por cierto, desconozco si hay alguien que lo sigue.

Relato de los jueves: Hay que desayunar fuerte

Por la mañana, nada más levantarme, descubrí que tenía mucha más hambre de la habitual y en consecuencia decidí que lo mejor que podía hacer era comerme un león así que me duché y tomé un café, fui a Barajas con la intención de coger el primer avión que saliera hacia África, llegué hasta el mostrador correspondiente y justo después de pagar mi billete escuché por megafonía que precisamente un león, recién llegado de África, se había escapado y andaba merodeando por las instalaciones aeroportuarias de tal guisa que cogí mi maleta y luchando contra los asustados pasajeros que iban y venían, volvían y marchaban, viajaban en definitiva, anduve por los pasillos hasta que me encontré con el león y con un golpe de suerte me lo comí saboreando hasta las pezuñas para después, terriblemente lleno pero francamente satisfecho, tener que presentar muy apesadumbrado una queja porque la compañía aérea con la que me iba a marchar a África a comerme un león después de levantarme, ducharme, tomarme un café, salir corriendo hasta el aeropuerto, pagarles el billete, escuchar que un león andaba suelto, luchar contra los viajantes y también contra el león para finalmente comérmelo, tenía un problema en el ordenador que les impedía devolverme el noventa por ciento del importe del billete.

Mer

Arranca sin prisa,
—urgencia desgarrada—
la mañana que no es igual
y se desliza en la cera de su piel vespertina,
de nuevo,
oro, naranja, sol, pomelo
y hielo.

De esos,
de los tuyos,
tus ojos cajoneando
en mi corazón que chilla agarrándose
a tu cara, agarrándose a tu pelo,
a tu pecho,
con mis manos de madera y sangre,
gritándole al viento, al aire,
que no sabe, que no conoce,
azul, plata, luna, sal
y mar.

Tierra, alfarero y arcilla.
Hendida en dos, arada en el
suspiro olvidado.

Volveré al olivo,
después del término de la bóveda conversa,
llenito de la miel de la mañana,
llenito del aire, del color de la mañana.

Repiquetea brillando en la calle,
chiquito en la baldosa, en el paseo,
en la avenida y en las flores,
mi corazón escondido
a la mañana,
al rojo, al fuego y a la tierra.

Extraído de "Del color y la calma"

Estoy en la Avenida de Manoteras. No, un momento. Fango. No. No. No. Qué es esto dónde estoy qué ocurre qué pasa cómo pasa dónde pasa… Calma. Inspiración y expiración. Me fijo en los edificios y voy dándome cuenta de que en realidad la calle es una extraña mezcla de varias de las que no recuerdo el nombre. Creo que acabo de pasar la Plaza de los Cubos, pero un segundo después parece un aparcamiento de superficie, quizá una escultura inmensa de una película futurista. Sigo nadando. No hay nadie, a pesar de que es mediodía y Madrid es pura efervescencia a esa hora del día. El asfalto sigue siendo asfalto si bien de alguna forma consigo nadar en él. La ondulación del golpeteo de mis brazos hace bailar pesadamente las líneas blancas que separan la calle. No estoy manchado, a pesar de que el pavimento está caliente; incluso siento algo de frío. No soy muy consciente de estar vestido, pero la brea se está haciendo cada vez más plúmbea. Voy acercándome por la Castellana —que también es Princesa, Serrano y Santa Engracia— hasta un edificio de proporciones descomunales, un centro comercial más alto que cualquier torre o rascacielos que jamás haya visto. Por alguna razón que no entiendo sé que debo seguir mi marcha, no debo parar. Sé que no puedo intentar acercarme a una acera y tratar de salir. Debo continuar. Pero un momento. Silencio. Un leve chasquido. Dejo de bracear; mantenerme a flote es complicado. Al darme cuenta de que el ruido viene desde atrás me doy pesadamente la vuelta y veo la aleta dorsal de un tiburón acercándose. La aleta sobresale desde el asfalto unos seis metros y se desliza cortando la superficie como si ésta fuera realmente agua. Debería continuar. Sé que debo continuar. Se mueve suavemente en zigzag, de un lado a otro, rozando las aceras. El sonido que emite es plácido, sinuoso. No trato de moverme. Es inevitable. Evidente. Suficientemente explícito como para intentar hacer algo. Continuar. La respiración se acelera. Y la aleta se acerca más y más en una danza acompasada. Percibo la forma del escualo como si también pudiera mirarlo desde lo más alto del inmensísimo centro comercial: la imagen es ridícula, yo soy un punto ínfimo en mitad del mar asfáltico y el tiburón es bastante más grande que un autobús doble. El frío me hiela los huesos a pesar de que el alquitrán está cada vez más caliente. Tirito. El tiburón continúa avanzando y noto más presión en los pulmones. Inspiración. Siento cómo una gota de sudor me baja por el costado, a pesar de estar sumergido en la pasta negra. No debo salir, debo continuar. El oleaje que levanta el animal empieza a balancearme, la aleta cada vez está más cerca de mí. Siento la fuerza que está imprimiendo la bestia para poder moverse de una forma tan grácil. Expiración. A medida que va acercándose soy más consciente de su velocidad. El cielo sigue estando despejado. El sol brilla en lo alto. No puedo hacer nada. Continuar. Tengo las extremidades agarrotadas por el esfuerzo que estoy haciendo para no ahogarme. Inspiración. Quedan tres segundos para que llegue hasta mí. Se asoma brevemente el morro y no soy capaz de imaginar el tamaño de las mandíbulas. Dos segundos. El oleaje me sacude cada vez con más violencia. Un segundo. Está aquí, en frente de mí. Cero segundos. El monstruo pasa de largo revolviéndome en el sitio, sigue su camino hacia lo que parece ser Cuatro Caminos sin haberme visto, sin siquiera haberme apercibido. Expiración.

Abro los ojos gritando. Otra vez. Tengo las sábanas anudadas alrededor de las piernas. El calor me asfixia. Y en ese momento me doy cuenta de que, extrañamente, estoy angustiado porque el tiburón no ha intentado devorarme.

Relato de los jueves

Creo que cada jueves voy a colgar un pequeño relato.

El otro niño me miraba muy atentamente. Yo no sabía qué decir. El otro niño era tenía un año más que yo, era más guapo que yo y era más delgado que yo. A él no le llamaban foca ni le encerraban en el trastero durante media hora. A él no le hacían correr detrás de sus cosas ni le apagaban la luz del cuarto de baño cuando hacía pis. Tampoco se reían de él, ni le empujaban a la piscina. Él sí tenía una bicicleta de cross y sus zapatillas llevaban cámara de aire. No le hacían aguadillas, sus compañeros no le miraban en la ducha. Al otro niño su madre le pegaba puñetazos y patadas. A él no le quitaban los helados, tampoco le hacían cosquillas hasta llorar para luego llamarle maricón de mierda. El otro niño tenía amigos y usaba móvil. El otro niño no tenía un hermano mayor que le diera capones ni que le pisara cuando iba descalzo, el otro niño tenía una madre que le quemaba con un cigarrillo rubio justo en el muslo de las piernas. El otro niño sí había tenido novias y le dejaban estar en la calle hasta las diez. El otro niño no quería a su madre y pensó que yo no quería a mi hermano. Por eso, cuando me dijo que teníamos que matarles, yo a su madre y él a mi hermano, le clavé el cuchillo en la tripa. Y así, desde el suelo sin respirar y todo manchado de sangre, el niño me seguía mirando muy atentamente.

Primer Día

¡¡Un intento nuevo!! Probaré a ver qué tal resulta.

Mañana será el día importante, un saludo.